Ese
“chisme” arrojó para mí mucha luz sobre las inesperadas proporciones de
distracción y de presencia de ánimo, de olvidó y de memoria que forman el alma
humana; y también me maravillé de sorpresa el día que leí por vez primera, en
un libro de Máspero, que se conocía exactamente la lista de los cazadores que
Asurbanipal invitaba a sus cacerías, diez siglos antes de Jesucristo.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen